Arabia Saudí y su lucha contra los milicianos chiíes
Daniel Rajmil
jueves, 12 de noviembre de 2009
Crece la preocupación del reino saudí por la situación de su región fronteriza con Yemen y aumenta la tensión de uno de los conflictos internacionales más olvidados. La escalada de violencia en la zona se produce después de que la semana pasada, tres soldados de las fuerzas saudíes, desplazadas a lo largo de la frontera entre ambos países, murieran a manos de milicianos insurgentes yemeníes del clan chiíta Al Houti. La operativa militar saudí pretende calmar y retomar el control de la región sureña del país, Jabal Dujan, en la que entraron milicianos chiítas del Yemen en un intento de desestabilizar la zona. Los Houtis son parte la compleja sociedad tribal yemenita y son particularmente fuertes en el norte del país, en la región de Saada, donde impera su ley y propugnan su particular lucha contra el Sunismo, mayoritario en todo el país.
La crisis, ha reactivado un conflicto que dura ya varios años en los que el gobierno de Sanaa ha intentado solucionar este conflicto que amenaza con desestabilizar el país. Los Houtis alzaron las armas en 2004 cuando se rebelaron contra el gobierno del presidente yemení Ali Abdullah Saleh, alegando luchar contra la marginalización económica y política de la minoría chiíta por parte de la administración del país.
El ataque aéreo contra los rebeldes pretende forzar a los milicianos chiítas a retroceder hacía dentro de las fronteras del Yemen y así disuadir los miedos del estado saudí de que elementos desestabilizadores se introduzcan en su reino. El príncipe Jaled bin Sultan bin Abdul-Aziz, viceministro de Defensa, anunciaba que su ofensiva no parará hasta que los rebeldes Houtis se retiren varios kilómetros dentro de sus fronteras. La maniobra saudí también ha ordenado un bloqueo naval a lo largo del Mar Rojo para así evitar cualquier abastecimiento a la milicia chiíta.
La situación en el vecino Yemen se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Arabia Saudí, por su inestabilidad como punto de insurgencia tanto de militantes de Al-Qaeda como de grupos chiítas separatistas.
La preocupación se centra cada vez más en la posible vinculación del grupo rebelde a Irán y se teme la manipulación del grupo yemení para promover sus ideas en su particular defensa de la doctrina chiíta en Oriente Próximo. Por su parte, el ministro de exteriores iraní, Manouchehr Mottaki, declaró en un principio que su país no tiene relación alguna con el grupo rebelde. No obstante, hoy mismo, en una rueda de prensa declaró que "Irán esta preparado para cooperar con el gobierno del Yemen para restablecer la seguridad del país". Las voces de denuncia a nivel internacional sobre el intento iraní de entrar en juego crecen a medida que lo hacen las sospechas de que Irán apoya a los rebeldes tal como lo hace en el Líbano con la milicia chií Hezbollah.
De este modo, el conflicto vuelve a irrumpir en el escenario internacional y amenaza con convertir la zona en otro bastión de Al-Qaeda y los radicalismos que podrían convertir la zona en un lugar de inestabilidad como Afganistán o Iraq. Un conflicto arduo, con grandes consecuencias para la población civil , que sigue causando inestabilidad en uno de los países más pobres del mundo y que pone de manifiesto otra vez más las fisuras entre chiítas y sunníes en Medio Oriente.
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