La renuncia por parte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas a optar a la reelección en las próximas elecciones complica todavía más la situación de fractura actual que vive la sociedad palestina. La semana pasada, Mahmud Abbas anunciaba elecciones parlamentarias para el próximo 24 de enero de 2010. Y es que se acerca la fecha en la que expira el mandato legislativo de cuatro años durante el cual Hamás se ha hecho con el poder de la Franja de Gaza y durante el que se ha producido un período de fractura interno sin precedentes en la sociedad palestina.
Las elecciones se han convocado en Jerusalén este, Cisjordania y Gaza, pero no se señaló como se organizarían en Gaza. Desde la victoria electoral de Hamás y la posterior expulsión violenta de los miembros de Fatah de la franja, la división en la élite política palestina se ha acentuado, desterrando la legitimidad del presidente Abbas a Cisjordania y creando un mandato político paralelo de Hamás en Gaza.
Es por esta razón, que inmediatamente después del anuncio de elecciones hecho por Abbas, portavoces de Hamás rechazaron la decisión de realizar elecciones en Gaza y lo calificaron de un movimiento de acercamiento de Abbas hacia la administración americana. Fawzi Barhoum, portavoz de Hamás, declaró "Es un paso inconstitucional porqué el ejercicio de Abbu Mazen (Mahmud Abbas) está terminado y no tiene potestad alguna para realizar dicho decreto".
Teniendo en cuenta la situación de tensión y con voluntad de reconciliación, desde el pasado 25 de Febrero y con ayuda de mediación egipcia, representantes de las dos facciones se habían reunido en el Cairo para intentar buscar una solución a la crisis. No obstante, el anuncio de elecciones y la dimisión de Abbas, agrieta aún más las divisiones existentes, ya que Hamás había dejado claro que rechazaría cualquier convocatoria de elecciones sin un acuerdo de reconciliación previo.
Por su parte, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, ha dicho esta semana que el objetivo de Israel es el de reanudar rápidamente las negociaciones de paz con la Autoridad Nacional Palestina. La realización de elecciones presidenciales supondría una complicación para la reanudación de dichas conversaciones ya que obligaría a la Autoridad Nacional Palestina a endurecer su posición respeto a Israel. Sin embargo, solo conocerse la renuncia del actual presidente, Israel junto con las administraciones jordana e egipcia ha lamentado que el presidente renuncie a su reelección.
La renuncia de Abbas, reelegido en agosto pasado para seguir al frente de Al Fatah, ha sorprendido a la mayoría de los gobiernos occidentales, que ven como la renuncia del presidente puede complicar más la situación actual de la zona. Mahmud Abbas, ha sucumbido así, a las críticas de miembros de su gobierno y de la sociedad palestina, que lo acusan de ser incapaz de llegar a acuerdos con Israel, de ser ambiguo en la defensa del informe Goldstone o de priorizar sus diferencias con Hamás ante la unidad Palestina.
El comunicado emitido ayer por el presidente, no hace referencia alguna a la anulación de convocatoria de elecciones. Lo que sí ha querido dejar claro es que el motivo principal de su renuncia es la falta de cooperación de Israel en las negociaciones de paz y su política de asentamientos en Cisjordania. Por su parte, Hamás, no acepta la realización de elecciones y ve en la dimisión de Abbas una estrategia política de votos. Sin embargo, tampoco Hamás se libra de estar bajo el punto de mira, y es que podría ser tachado como el principal culpable del fracaso de la unificación palestina. En lo que ambos sí coinciden, es en que la realización de elecciones unilaterales en Cisjordania y Jerusalén supondría el aislamiento político y de facto de Gaza. Es así, como la condición "sine qua non" necesaria para las negociaciones con Israel, la mejora del futuro económico de Gaza y de toda la zona, sigue sin darse: la unidad palestina.