La visita del presidente ruso Dmitri Medvédev el pasado martes a Belgrado, fue la primera de un presidente ruso al país balcánico y supone una evidencia de la voluntad de acercamiento entre los dos países. Rusia reafirma así a Serbia como uno de sus mejores aliados estratégicos de la zona y fortalece sus lazos a nivel económico y político.
Durante la visita se conmemoró la liberación de la ciudad de Belgrado de la ocupación nazi alemana en la que soldados del ejército yugoslavo y del ejército soviético se unieron para luchar contra los alemanes. Esta fue la ocasión histórica elegida por el presidente ruso de visitar a su homólogo serbio, Boris Tadic, y reafirmar así su voluntad de acercamiento a Serbia, a la cuál califico de aliado histórico y con la que comparte valores comunes.
Este acercamiento, se quiere propiciar a dos niveles, a nivel económico y a nivel político. A nivel económico, se firmó un acuerdo bilateral entre los dos países, convirtiendo a Serbia en el principal socio comercial de Rusia en los Balcanes. Ya en 2008 los intercambios entre los dos países superaron los 4000 millones de dólares, y también en 2008 Rusia incorporó a Serbia en su proyecto Gazprom y como eje clave en su proyecto de gasoducto "South stream". Consciente de la importancia del país como dinamizador de sus proyectos en la zona, Rusia anunció la concesión de un crédito de 1.000 millones de euros para la economía serbia, en lo que supone la mayor inyección extranjera a la economía serbia de los últimos años
Por otro lado, el presidente ruso quiso reafirmar su papel de aliado político en la defensa de Kosovo como parte integrante de la territorialidad serbia. La posición de Rusia respecto el tema siempre ha sido clara y ha defendido ante el consejo de seguridad de la ONU la soberanía serbia del territorio en frente la mayoría de países de la Unión Europea y de Estados Unidos, que si han reconocido la independencia de Kosovo. Con este apoyo explícito a Serbia y el uso del poder de veto de Rusia en el consejo de seguridad de la ONU, el país pretende cambiar su influencia en la zona. Y es que Moscú, aún recuerda como en 1999, a pesar de su oposición y diplomacia no pudo hacer nada para evitar los bombardeos de la OTAN a la capital serbia.
Con la visita del presidente Medvédev a Serbia, Rusia avanza en su intención de volver a ser potencia decisiva en la zona de los Balcanes, enclave estratégico de sus proyectos económicos. Y por otro lado, Serbia, a diferencia de otros países que fueron en su día órbita soviética, se vuelve a acercar a Rusia en busca de un apoyo que considera que Europa no le acaba de saber brindar. La semana pasada fue la primera visita de un presidente ruso a Serbia, sin embargo solo fue un precedente de una alianza duradera.

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