En febrero de 2008 el Pentágono había adjudicado el contrato para la renovación de 179 aviones cisterna de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a EADS-Northrop Grumman, eligiendo la propuesta del cisterna KC-45 de esta compañía. Sin embargo, Boeing apeló la decisión, señalando hacia los subsidios multimillonarios que la Unión Europea otorgó a EADS/Airbus y alegando competencia desleal. El Gobierno estadounidense revocó entonces el contrato y reinició la licitación, dando lugar a la competencia actual.
Mientras tanto, el 5 de septiembre, la Organización Mundial de Comercio (OMC) dispuso que los préstamos preferenciales de gobiernos europeos destinados a Airbus y utilizados en el avión A380, constituyeron un subsidio ilegal a las exportaciones. Se trata de uno de los casos más importantes presentados ante la OMC y la decisión es sólo un paso en el proceso que los Estados Unidos abrió contra la Unión Europea en 2004.
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KC-767 de Boeing entregados a Japón / © Boeing |
El martes pasado, Louis Gallois, director ejecutivo de EADS, expresó su preocupación por ".el hecho de que nuestro competidor tenga la información completa de nuestros costes y nosotros no tengamos acceso a la misma información", sugiriendo que el Pentágono está dando un trato preferencial a la empresa norteamericana que compite con su modelo KC-767.
Por su parte, en la prensa norteamericana se apela al nacionalismo y a los miles de empleos estadounidenses que dependen del contrato, obviando que de la división norteamericana de EADS también dependen miles de empleos en los Estados Unidos.
Un contrato de tanta magnitud como éste, es normal que cause estos conflictos entre los competidores y se intercambien acusaciones. Sin embargo, lo que hay de fondo, es una competencia Europa-Estados Unidos, con "sus" compañías "nacionales" en un marco de liberalización comercial, en el que el único criterio de decisión debería ser el de la competitividad del producto ofrecido, la eficiencia técnica y la relación calidad-precio. La teoría sería ésa, pero la realidad es que cuando tanto dinero y tantos empleos dependen de un sólo contrato, la cuestión no se limita a eso criterios. La lucha entre EADS y Boeing es tan sólo uno de los casos en que se ve que la teoría del libre comercio mundial, no ha llegado a ser compatible aún con la práctica. Estos casos son los que mantienen suspendida la Ronda de Doha, con múltiples acusaciones de subsidios y otras medidas proteccionistas entre diversas naciones.

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