El atentado en el que murieron el domingo 42 personas, entre ellas 6 altos mandos de la Guardia Revolucionaria iraní, ha desencadenado las denuncias del presidente Ahmadineyad hacia Estados Unidos y Gran Bretaña, a los que acusa de cooperar con el grupo terrorista que se atribuyó el ataque. Además, pone en peligro el éxito de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní que reunirán hasta el miércoles en Viena a representantes del grupo 5+1 y de la República Islámica.
A pesar de que el grupo suní Jundollah (Soldados de Dios) se atribuyó la autoría del atentado en la provincia de Sistan-Balouchistan, en la frontera entre Irán y Pakistán, en el que murieron el vicejefe de las fuerzas de tierra de los Pasdaran, el general Nur Ali Shushtarí, y el jefe militar de la región, Rayab Ali Mohammadzadeh, desde Teherán no dudaron en señalar a EEUU, Reino Unido y a Pakistán como cooperadores de la organización terrorista.
Hoy, la cadena de televisión estatal ha anunciado que fueron 15 las víctimas que pertenecían a la Guardia Revolucionaria. Además, la agencia de noticias Fars citó al jefe de la Policía iraní, Esmail Ahmadi Moghaddam, para informar de que se investigan los indicios que implican a organizaciones de inteligencia occidentales en el atentado.
Irán enriquecerá uranio al 20% si no obtiene resultados en la reunión
Las dudas de Teherán sobre la autoría del atentado contra el grupo responsable de las instalaciones nucleares del país pone en peligro la segunda de las reuniones que los representantes persas mantienen desde ayer en Viena con el grupo 5+1, formado por miembros de Estados Unidos, Francia, China, Rusia, Reino Unido y Alemania.
El portavoz de la Energía Atómica de Irán, Ali Shirzadian, aseguró que su país seguirá enriqueciendo uranio al 5% y, que si las negociaciones no concluyen con el resultado que desean, comenzarán a enriquecer uranio al 20%. En la primera reunión, celebrada en Ginebra el pasado 1 de octubre, se acordó estudiar que Irán enviase a Rusia o Francia su uranio para que lo enriquecieran al 20%, convirtiéndolo así en el combustible nuclear que Irán necesita para su central de Teherán, que persigue fines científicos.
Sin embargo, Irán no parece dispuesto a desprenderse del uranio que ya dispone, lo que rebajaría sus opciones de obtener un arma nuclear, sino que pretende comprar uranio enriquecido a otros países. "Con esta propuesta, Irán quiere rebajar los costes y demostrar su voluntad de entenderse con los otros países. Esto no significa en ningún caso el cese del enriquecimiento en Irán o la transferencia de actividades fuera del país", apuntó Shirzadian, en unas declaraciones que nublan el futuro de las negociaciones después del principio de acuerdo al que se llegó a principio de mes.
Fotografía: ONU / Mark Gaten

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