En la actualidad, los gays, lesbianas y bisexuales pueden servir en el ejército norteamericano siempre y cuando no declaren abiertamente su orientación sexual. Esta política se mantiene desde 1993, es conocida comúnmente como "don´t ask, don´t tell" (no preguntes, no contestes) y fue puesta en vigor por el presidente Bill Clinton en 1993. En la práctica se ha traducido en que los homosexuales mantengan su orientación sexual en secreto; lo que a su vez se ha traducido en que éstos tengan que mentir en una institución que proclama "el honor" como el bien más preciado.
La National Defense University Foundation celebra cada año un concurso que premia aquellos ensayos que versen sobre temas militares. Curiosamente el ensayo que ganó el premio este año tiene por título "La eficiencia del don´t ask, don´t tell", ha sido publicado por la revista Joint Forces Quaterly y escrito por el coronel de aviación Om Prakash, por entonces estudiante de la National War College. En la actualidad el coronel Om Prakash trabaja en la oficina del Pentágono junto a Robert Gates, secretario de Defensa
Dicho ensayo está a favor de que los homosexuales puedan servir abiertamente en el ejército norteamericano, argumentado que no afectará a la efectividad en el combate. En la misma línea, el autor señala que "después de un cuidadoso examen, no hay evidencia científica que apoye la afirmación de que la cohesión y unidad del Ejército se verán negativamente afectadas si los homosexuales sirven abiertamente".
A continuación señala que "con base a esta investigación, no es hora de que la administración vuelva a examinar la cuestión, sino que es el momento de que la administración examine la manera de aplicar la derogación de la prohibición". Pese a todo, el autor reconoce que "al permitir que los homosexuales sirvan abiertamente, ello podría causar algunos trastornos en las filas, desde acoso hasta violencia", aunque cree que estos trastornos son manejables y que los soldados se adaptarán a los cambios rápidamente. Finalmente apunta a que la educación y el liderazgo serán básicos para hacer frente a los cambios que el ejército tendrá en el siglo XXI. Pone como ejemplos a los ejércitos en los cuales hoy en día los homosexuales pueden servir abiertamente: Australia, Israel, el Reino Unido y Canadá.
Que el premio haya sido dado a este escrito no refleja que todos los líderes del Pentágono estén de acuerdo pero es de gran importancia puesto que es una publicación de referencia en los estudios militares. Además está dirigida y editada precisamente por el almirante Michael G. Mullen (Estado Mayor Conjunto) y éste habría revisado el artículo antes de su publicación. En este sentido, el ensayo es una llamada de atención desde dentro del Pentágono a la Casa Blanca y al Congreso para que trabajen sobre la ley de 1993, la referida don´t ask, don´t tell. Concretamente desde ese año, entre 10 y 12 mil soldados han sido retirados por haberse revelado su orientación sexual, ya fuera por ellos mismos o por otros.
En definitiva, como recordó en su día el senador republicano Barry Goldwater-conocido como Mr. Conservador- "no se necesita ser hetero para servir en el ejército; sino que debes ser capaz de disparar correctamente". El presidente Obama ya ha declarado que "acabaré con el don´t ask, don´t tell". Pese a todo, la Casa Blanca sabe que la decisión final-como en 1993 con Bill Clinton-la tiene el Congreso de los Estados Unidos. Así lo dejó bien claro Mike Mullen en el discurso de graduación de West Point el 4 de mayo de 2008: "es el Congreso, y no el ejército el responsable del don´t ask, don´t tell".
Fotografía: Dod

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