Consulte el programa del VI Foro de Debate ATENEA Otros artículos sobre ´la Seguridad Energética´: 10/09/2012 México y su "oro negro": la ordeña aumentó un 18% respecto al 2011, por María Isabel Moreno 03/09/2012 La Seguridad Energética. Clave de la estabilidad mundial, por Jesús Argumosa
En el actual y previsible contexto de seguridad mundial, caracterizado por la complejidad, la incertidumbre y la inestabilidad, en el que existirá una alta demanda energética de las economías emergentes y la concentración de yacimientos en zonas políticamente conflictivas, como Oriente Medio y el Norte de África (OMNA) y en el entorno del Golfo de Guinea, parece lógico abogar por soluciones imaginativas que dispongan de un andamiaje estructural razonable y viable. La era de los combustibles fósiles dista mucho de haber concluido, pero su influencia disminuirá. El gas natural está llamado a ser el único combustible fósil cuya producción y consumo aumentará. Por otra parte, la generación de la energía nuclear se manifiesta imprescindible, aunque está en cuestión definir el equilibrio entre lo necesario y los costes de la seguridad. Se prevén, al menos, tres diferentes fronteras en las que la seguridad energética se va a mover en el entorno de los próximos 25 años. La primera, trata de las nuevas tecnologías, las llamadas tecnologías emergentes aplicadas a las fuentes de energía fósiles; la segunda, se relaciona con los descubrimientos de hidrocarburos en las profundidades del Ártico, donde se habla de la existencia de grandes reservas de hidrocarburos; la tercera, se refiere a la búsqueda de fuentes de energías renovables derivadas de la necesidad de hacer frente a las consecuencias del previsible cambio climático que se avecina. En el entorno de la primera frontera, de las tecnologías emergentes, en el momento actual existe una corriente internacional de algunos países para conseguir la independencia económica en el sentido de exportar más energía que la que importan. Es el caso de Estados Unidos que, de 2005 a 2010, su industria del gas de esquisto creció un 45% al año y la proporción correspondiente a dicho gas en la producción total de gas de Estados Unidos aumentó del 4% al 24%. Se calcula que EEUU cuenta con gas suficiente para mantener su tasa actual de producción durante más de un siglo. ¿Cuál ha sido el causante de tal éxito? Se debe, fundamentalmente, a que la tecnología de perforación horizontal y fracturación hidráulica, mediante la cual se bombardea con agua y sustancias químicas el esquisto y otras formaciones rocosas a grandes profundidades, ha liberado nuevos e importantes suministros de gas natural y de petróleo. Se estima que, a final de esta década, casi la mitad del crudo que consuma Estados Unidos será de producción nacional. La segunda frontera se halla en el Ártico, una zona codiciada por los estados ribereños, dispuestos a exigir cuotas de aprovechamiento y, especialmente, a no dejar nada al azar de una eventual intervención posterior de otros estados. Las disputas territoriales por el control de sus heladas aguas enfrentan a Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca. La tensión por el control del Ártico llegó a un punto culminante, en agosto de 2007, cuando Rusia plantó su bandera en el lecho marino, situado bajo el Polo Norte, a 4.000 metros de profundidad. Se calcula que la cuarta parte de las reservas desconocidas de petróleo y gas natural del mundo se ocultan en esta región. En los informes elaborados por los rusos, bajo la superficie marítima del Ártico, de un millón de kilómetros cuadrados, existen alrededor de diez mil billones de barriles de crudo, lo que representa la mayor reserva de hidrocarburos descubierta hasta el momento en el mundo. El segundo gran objetivo de la aventura ártica está relacionado con la conquista de las rutas marítimas. El calentamiento global está acelerando drásticamente el deshielo, permitiendo nuevas vías comerciales, entre las que se hallan las de los grandes recursos energéticos. En 2007 se abrió el Paso del Noroeste, lo que rebaja hasta 14.000 kilómetros los 18.200 del trayecto entre Tokio y Nueva York. Su control ha sido reivindicado por Canadá desde 1973, al argumentar que pasa por su plataforma continental. La otra ruta, el Paso del Noreste, que comenzará a descongelarse en los próximos años, ya ha sido aprovechado por los rusos utilizando potentes rompehielos. Cruzarlo reduce a 13.000 kilómetros los 21.600 que separan Hamburgo de Tokio. Por último, la tercera frontera se refiere al cambio climático. De hecho, la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático, celebrada a primeros de este mes en Bangkok, pretendía acercar posiciones por un nuevo acuerdo global sobre la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) y por restablecer la confianza en los mercados globales de carbono en general y en los mecanismos de desarrollo limpio en particular. En la actualidad, apenas una docena de países representan cerca del 80% de las emisiones mundiales de efecto invernadero -desde China a EEUU, pasando por la Unión Europea, Rusia, India, Japón, Canadá, Corea del Sur, México, Brasil y Sudáfrica-. Sin duda, un acuerdo de los tres máximos responsables, China, Estados Unidos y la UE, arrastraría con cierta facilidad al resto de los países. Entre las más importantes alternativas para hacer frente al cambio climático se encuentran las fuentes de energía renovable, de energía nuclear y del carbón limpio. En esta última fuente ya se encuentran en fase muy avanzada centrales eléctricas muy eficientes alimentadas con carbón y de tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CAC). Las actividades de las tres fronteras de seguridad energética están estrechamente relacionadas entre sí. Por ejemplo, el aumento del consumo de gas natural -que produce menos GEI que el carbón y el petróleo-, producirá un descenso de su precio y, en consecuencia, puede impedir el desarrollo de fuentes de energía renovable, como no se les apliquen determinadas subvenciones. En conclusión, la seguridad energética del futuro supone una apuesta decidida por un nuevo modelo energético sostenible, sensible a las repercusiones en el cambio climático. Las nuevas fronteras de la seguridad energética introducen variables geopolíticas que influirán decisivamente en las relaciones internacionales de poder, que demandan su consideración como una cuestión de seguridad estratégica mundial. Jesús Argumosa es General de División. Fue Jefe de la Escuela de
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